La vida es como el anillo, un círculo infinito y perfecto, una línea sin final que circunda el dedo dejando fuera todo lo demás, con diamantes engastando en el interior del aro, cuyo verdadero valor lo conoce sólo quien lo lleva puesto.
El Sol, la Luna y los
Planetas son esos diamantes que activan de una manera u otra las vivencias del
ser, según las energías celestiales plasmadas al momento de nacer. Por eso, es
importante hacerse consciente de las influencias del cosmo.




